Ninigi, nieto de Amaterasu, conoció a la Princesa Konohana-sakuya (símbolo de las flores), la hija de Yamatumi (señor de las montañas). Ambos acabaron enamorándose, yendo Ninigi a pedirle a Yamatumi la mano de su amada. El padre sintió tanto orgullo que llegó a ofrecerle la mano también de su otra hija, Iwanaga (símbolo de piedra). Sin embargo, Ningi rechazó casarse con ella, pues a quien amaba era a Sakuya.

“Iwanaga está bendecida con la eternidad y Sakuya con la prosperidad”, dijo el padre lamentándolo. “Debido que has rechazado a Iwanaga, tu vida será corta desde hoy en día”. Es por ello que Ninigi y sus descendientes son mortales.

Sakuya fue a parir cuando era de noche, por lo que Ninigi dudó de su fidelidad y de que fuera el padre de ellos. Para probarle su paternidad, Sakuya juró sobre su suerte e incendió el cuarto donde estaba dando a luz a sus hijos. Es por ello que Ninigi se quedó complacido por su castidad. A los niños les pusieron los nombres de: Howori, Hosuseri y Hoderi.

Amaterasu entonces le dio a Ninigi el gobierno sobre la Tierra, dándole tres tesoros divinos:

– El collar magatama de Yasakani no magatama (el cual podemos hallar en el palacio imperial).

– El espejo de bronce de Yata no kagami (el cual se encuentra en el templo de Ise).

– La espada Kusanagi (una probablemente réplica se halla en el templo de Atsuta, Nagoya).

Los dos primeros se crearon para que Amaterasu saliera de la guarida donde se escondió, Iwayado. La espada se encontró en la cola del dragón Yamata no Orochi. Los tres son los Tesoros Imperiales de Japón.

Ninigi y la gente que lo rodeaba bajaron a la Tierra, llegando hasta Himuka, donde erigió su palacio.

Hoderi se dedicó a la pesca en el mar. Howori se dedicó a cazar en las montañas. Un día, Howori le sugirió a su hermano que cambiasen sus profesiones durante un día. Howori fue a pescar, mas le salió tan mal que llegó a perder el anzuelo que su hermano le había prestado. Hoderi se sintió tan ofendido que ni siquiera aceptó sus disculpas, atacándolo verbalmente.

Howori se sentó en la playa, reflexionando por lo que había acontecido y sintiéndose atormentado por lo que había causado. Entonces, Shihotuti le sugirió viajar en un barco llamado Manasikatuma y que fuera allá a donde lo llevase la corriente. De esta forma, Howori acabó en la casa de Watatumi (señor de los mares). Aquí, conoció a Toyotama, su hija, con la cual se casó. Tras tres años juntos, se acordó de su hermano y el anzuelo, contándoselo a Watatumi.

Éste rápidamente halló el anzuelo en la garganta de una brema y se lo dio a Howori. El dios también le dio dos bolas mágicas: Sihomitutama, la cual era capaz de provocar inundaciones y Sihohirutama, la cual provocaba el reflujo. Entonces, le devolvió a la Tierra, esta vez junto su novia.

Cuando Toyotama estaba de parto, le pidió a Howori que no la mirase mientras lo hacía. En cambio, esto suscitó la curiosidad de Howori, quien echó un rápido vistazo, descubriendo que su mujer se había transformado en un tiburón cuando su hijo, Ugaya, nacía. Cuando Toyotama se enteró, se fue al mar para no volver nunca, aunque antes le confió a su hermana Tamayori el amor y el cuidado Ugaya. Éste acabó casándose con ella, su tía, teniendo cinco hijos de su unión, incluyendo a Ituse y Yamatobiko.

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