Drácula – La leyenda jamás contada

Drácula, la leyenda jamás contada. Ves el tráiler y pum, te esperas peliculón. Deseas que llegue el día en que la estrenen porque has visto pila de acción y una historia más que interesante. Faltan pocos días para el estreno, y te emocionas cada vez que piensas en ello. Pardiez, has visto miles de películas de Drácula, versionada de las peores formas posibles, pero esperas mucho de ésta. ¿Por qué razón? Ni idea. Sólo sé que quería verla en versión original para disfrutarla más, aunque no tuve esa suerte. Me acomodo en mi asiento disponiéndome a verla. El corazón me late nervioso e ilusionado. Venga, ya empieza, ya empieza, y puuuum, empezó.

El comienzo no está nada mal. Mezcla historia con mitología. Sí, aquí Drácula es Vlad Tepes, el Empalador, y vemos su historia y los crímenes que cometió. Va transcurriendo la película y los nervios los tienes a flor de piel. Las escenas de lucha te hacen lagrimar, su instinto protector te sobrecoge, y tus ansias te devoran intentando adivinar lo que va a suceder. Pero… cuando te quieres dar cuenta, la película ha acabado. ¿De pasártelo muy bien viéndola? ¡No! ¡De lo corta que es, joder!

La película va a toda hostia. Han metido en hora y veinte lo que podrían haber hecho en dos. Y van y anuncian una segunda parte. Claro, te dejan ahí, canino, por lo que pueda suceder, pero a la vez una amarga decepción dentro. Te esperabas mucha más acción y planteada de una mejor manera. Pero es que… ¿Qué coño, tío? No te da tiempo a cogerles el cariño suficiente, ni a respirar siquiera. La mejor pelea es en cuanto recibe los poderes. El resto… En fin. Acaba la película, y tengo ganas de ver la secuela, sí, pero a la vez estoy decepcionado. No sé cómo sentirme respecto a ella. Perfecta para una tarde de lluvia apalancado en el salón, pero poco más. Mi nota: 5,9

 

En resumen: la película no está mal pero me ha hecho ponerme quisquilloso y pedante después de la ilusión con la que me la esperaba.

 

Crítica con SPOILERS:

 

Vamos a ver. Aparte de que sucede todo muy rápido, la única pelea que merece la pena es la primera, cuando se acaba de transformar en Drácula y se mete en medio del ejército turco. Luego, cuando se enfrenta a todos desde la torre, es lanzándoles miles de murciélagos y poco más, y la última, contra el que fuera su hermano turco, es muy extraña. ¿Sabes que viene a por ti un ser sobrenatural y te quedas esperándolo con parsimonia casi? ¿Ves que ha convertido a más gente en vampiros y están arrasando tu campamento y tú tan tranquilo esperando a Vlad?

Luego, la mujer se cae del torreón, y al darse el hostión del siglo contra el suelo… sigue hablando, como si nada, como si sus huesos dentro de ella no se rompieran y sus órganos no se comprimiesen, reventándola, despedazándola de hecho. Pero no, qué va, ahí sigue, tan normal.

Ah, y, oye, el turco parece conocer las debilidades de Drácula, pero aun así envía a su ejército de noche a por él. Lo más normal del mundo.

Y el sacerdote que sabía la maldición de Vlad aparece de entre los turcos y los vampiros para salvar a su hijo. Qué oportuno.

 

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